“Todos los Católicos, son Católicos de Cafetería”, dice un sacerdote Jesuita. ¿Es ésto algo positivo?

(Abajo está la traducción de  “All Catholics are cafeteria Catholics” says Jesuit priest. Is this a good thing?” on this website.)

Quizá el Padre Thomas Reese, editor del National Catholic Reporter, está en lo cierto cuando él dice: “Bienvenidos a la Cafetería”, metafóricamente hablando de la unidad en el Catolicismo. Y él lo explica de la siguiente manera…

“La verdad es que todos los católicos, son católicos de cafetería. Los católicos conservadores estuvieron dispuestos a ignorar las fuertes declaraciones sobre la justicia y la paz, pronunciadas por los Papas Juan Pablo y Benedicto y están gustosamente dispuestos a ignorar la oposición del Papa Francisco a la ordenación de mujeres.

Si esto es el Catolicismo de Cafetería no hay duda de que continuará obstaculizando, -durante muchas generaciones- el cambio en la Iglesia Católica. Es decir, que la Iglesia Católica continuará siendo una gran e infeliz familia discutiendo y argumentando de una posición a otra, mientras decidimos sobre que pelear y cuales temas ignorar, sean de Liturgia, Justicia, Paz o la ordenación de las mujeres, etc. etc.

Si es así como se va a proceder, ¿qué ocurrirá con la reforma profunda de la Iglesia Católica propuesta por el Concilio Vaticano II… más allá de su enfoque pastoral y misericordioso? ¿Morirá a causa de una benigna negligencia o por miedo a causar un cisma?

El Padre Reese dice: “Los católicos necesitan, crecer, madurar y aprender a vivir en una Iglesia en la que se discute, se argumenta, pero no debemos permitir que los desacuerdos separen a la familia. Necesitamos entender que las personas tienen puntos de vista diferentes y que podemos aprender unos de otros a través del diálogo. En lugar de dividirnos en facciones partidarias, necesitamos definir lo que significa para nosotros ser comunidad.

Sí, “somos familia”! Pero una familia no puede crecer si no se respetan las diferencias, y se permiten unos a otros el espacio para crecer diferentes… ¿Y qué sucede si algunos miembros de la familia están en contra de las diferencias, en contra del cambio, en contra del diálogo? ¿Deben los otros miembros de la familia inclinarse sumisos… con la esperanza de que antes, o muchos años después de su muerte, algo cambie? Nosotras pensamos que NO!

En 2015, el Cardenal Walter Kasper escribió un artículo en “ORIGINS”: “El Vaticano II va hacia una “Multifacética Unidad”(Vol.45. num.9). El escribió sobre la necesidad de una unidad en la diversidad, si es que queremos un progreso en el Ecumenismo   . Nosotras sugerimos que ya es tiempo de MIRAR HACIA ADENTRO de nuestra Iglesia, para ver las posibilidades de una “multifacética unidad”, porque el estilo cafetería, no le está sirviendo a ninguno de los dos lados de la Iglesia. El estilo cafetería no representa un reto para el crecimiento de ambos lados.

Nosotras decimos NO al estilo cafetería y SI a una “Unidad Multifacética”

Link artículo Padre Reese: https://ncronline.org/news/opinion/more-catholic-pope

(Nuestra más profunda gratitud a Luisa Maria Rivera por su fina traducción profesional de este artículo.)

 

 

Los documentos del Vaticano II que contienen una “formulación de compromiso” propician una tensión creativa

Abajo está la traducción de  Vatican II “Compromise” Documents as Creative Tension on this website.

El extracto del blog que aparece abajo, habla de una disposición para recibir puntos de vista opuestos, en una tensión creativa como la del “Espíritu del Vaticano II”

En respuesta al punto de vista expresado en ese texto, hacemos* las siguientes preguntas:     (*Hermanas Lea y Consilia)

  • ¿Será capaz el Rito Católico Romano, de abrirse a puntos de vista opuestos, en una “tensión creativa”, cuando se ve a si misma como la Única Santa Sede? ¿O cuando se define a si misma con expresiones como “El Papado” o la Corte Papal? Cuando ve su Catolicismo Rito Romano por encima, por sobre todas las otras Iglesias/Ritos Católicos.
    • ¿No fue acaso en el Segundo Concilio Ecuménico Vaticano, en el que se fue capaz de mantener en tensión puntos de vista opuestos, por el solo hecho de que representaba un cuerpo católico más numeroso y no ser únicamente el Rito Romano del Catolicismo?
  • El Concilio Vaticano II, de 1962-1965 dio a luz documentos con una “formulación de compromiso”, gracias a un trabajo de toda la Iglesia Católica, que incluía tanto a Roma. Como a las otras 22 Iglesias/Rito no-romano, en comunión con Roma.
    • ¿Fue acaso la participación de estas Iglesias/ritos en unión con Roma, (junto con la participación, -sin derecho a voto-, de otras iglesias ritos no-romanos), lo que ayudó a mantener la tensión creativa, de la que se habla o llama “El Espíritu del Vaticano II” …una tensión creativa inscrita en los documentos del Vaticano II que contienen una formulación de compromiso?
  • ¿Y no fue acaso la creación ecuménica de estos documentos de “compromiso” que provocaron una respuesta mundial al “Espiritu del Vaticano II”?
    • Fue el Espíritu Santo quien abrió las compuertas en el Concilio Vaticano II, precisamente por el hecho mismo de estar reunidos muchos católicos.

Los invitamos a reflexionar sobre estos puntos y a compartir aquí sus opiniones. Gracias. De parte de todos nosotros en https://RiteBeyondRome.com

Las preguntas anteriores son en respuesta a la publicación en el blog traducido debajo:

The Wild Reed: Truth about “Spirit of Vatican II” finally reveled

“En varias partes de los documentos del Vaticano II, se pueden encontrar formulaciones de compromiso que suavizan algunos de los principales conflictos, sin llegar a resolverlos.

 

El Decreto sobre la Iglesia habla, por un lado, de Colegialidad, por el otro, de la autoridad absoluta del Papa. El Decreto sobre la Liturgia dice: “Lingua Latina est lingua Ecclesiae”. (Diversas traducciones dicen: “El Latin es la lengua de la Iglesia”, “ A Latin language (italiano) es la lengua de la Iglesia,” etc.), pero al mismo tiempo, este decreto abre el camino para un amplio uso de las lenguas vernáculas.

 

No podemos darle un valor absoluto a la autoridad en la Iglesia, que nos llevaría a un punto en el que no queda espacio para una participación activa de los laicos en la liturgia. De igual manera no podemos enfatizar la naturaleza jerárquica de la Iglesia, que nos llevaría a identificar a la Iglesia con los obispos y el Papa, dejando fuera a los laicos hasta el extremo de estar negando la noción de la Iglesia como Pueblo de Dios.

 

Estas visiones o posturas, deberán mantenerse en estado de tensión creativa, mientras la Iglesia va adaptándose a las necesidades de los tiempos. Como tales, conformar la base de un diálogo entre hermanas y hermanos, sobre dónde debe ubicarse, dentro de los extremos. Por ejemplo: necesitamos abordar la pregunta, ¿cómo debe ejercerse la vigilancia de la jerarquía, de tal forma que se aliente laparticipación de los creyentes?

 

…Quizá la voluntad de mantener esta “tensión creativa” cuando se leen e interpretan los documentos del Vaticano II, constituye en realidad una gran parte de lo que llamamos el “Espíritu del Vaticano II”

Animate a compartir

(Nuestra más profunda gratitud a Luisa Maria Rivera por su fina traducción profesional de este artículo.)